31 de mayo de 2012

Últimas palabras (II): el helenófilo desconocido.

El epitafio de hoy lo fotografié en el cementerio de Canongate, en Edimburgo, el pasado mes de diciembre. Es un cementerio muy antiguo, la mayoría de lápidas están bastante cascadas y muchas son ya ilegibles. Pues bien, esta también es en cierto modo "ilegible", pero no porque la lápida esté en mal estado, sino porque el epitafio está en griego antiguo.


Ya de vuelta a casa, como soy muy cotilla curiosa, me dije: "yo quiero saber qué pone ahí". Y como también soy muy tozuda, lo averigüé, con la ayuda del griego de 3º de BUP y de COU, de mi diccionario estudiantil Vox Griego-Español y de Google Books: el epitafio es un verso de Los persas de Esquilo *.

η φίλος͑ ανήρ, φίλος ͗ʹοχθος φίλα γαρ κέκευθεν ͗ʹηθη 

Amada sea esta tumba, puesto que en ella descansa una persona amada.

A la pregunta de quién es tan amado como para dejarle un epitafio en griego antiguo en un cementerio escocés ya no puedo contestar: en la tumba no hay ni nombre ni fechas.

Otro día, más.





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