7 de enero de 2009

Gadafi: "Neologista que es uno".

Hace unos días, para unas oposiciones que estoy preparando, tuve que consultar la lista de países que forman el actual consejo de seguridad de la ONU, y me hizo gracia encontrarme con esta palabra, que no veía desde segundo de carrera:




Me llamó la atención que la ONU mantuviera en castellano tanto el término jamahiriya (cuya historia y significado explicaré un poco más tarde) como el adjetivo árabe en el nombre oficial del país, cosa poco común: si consultáis la lista completa de estados miembros de la ONU, veréis que en muy pocos casos consta el nombre oficial completo del país y que se tiende a abreviar (la "República Árabe de Egipto", por ejemplo, es simplemente "Egipto", y el "Reino Hachemita de Jordania" es "Jordania" a secas).

La palabra jamahiriya tiene un origen muy curioso. Se trata de un neologismo creado en 1977. Los neologismos, tanto en árabe como en cualquier otro idioma, suelen surgir de manera natural (como préstamos de otros idiomas, por ejemplo, o por simple moda) o se crean por necesidad, porque no queda más remedio, porque hay un concepto nuevo y hay que asignarle un significante (cosa muy habitual en los campos de la técnica y la medicina). Pero este no es el caso de jamahiriya, que vendría a ser lo que yo llamo un "neologismo por cojones" o un "neologismo porque yo lo valgo".
Los que hayan estudiado lengua y/o cultura árabe, o quienes estén especialmente interesados en la historia y avatares políticos de los países árabes, conocerán, sin duda, la palabra جمهورية [jumhuriyya, "República"], término formado a partir del sustantivo جمهور [jumhur, "el público", "la gente"] y un sufijo específico conocido como nisba, que sirve para indicar relación o pertenencia. Cuando los países árabes comenzaron a independizarse de los colonos occidentales (ya fuera de forma pacífica o a palos) y a adoptar sus propias estructuras de gobierno, algunos se establecieron como مملكات [mamlakat, "reinos"] y otros como جمهوريات [jumhuriyyat].
Libia se independizó de facto a finales de 1951, convirtiéndose en el Reino Unido de Libia, con el rey Idris al timón del País. Idris, que antes de la colonización italiana ejercía como gobernador de la provincia de Cirenaica, al noreste, y que luchó contra los ocupantes primero en persona y después dirigiendo a la guerrilla desde su exilio en tierras egipcias, no tenía sangre azul, pero se había ganado un cierto respeto. Respeto que le duró poco, todo hay que decirlo. Y es que, pese a habérselas hecho pasar negras a los italianos en su momento, Idris era abiertamente pro-occidental y mantenía estrechas relaciones tanto con el Reino Unido como con los Estados Unidos, hasta el punto de permitirles instalar bases militares en el país.
A sus vecinos árabes no les hacía ninguna gracia esta actitud. Durante la Guerra del Sinaí, en 1956, Idris optó por no intervenir mientras el Reino Unido, Francia e Israel se aliaban para invadir Egipto. Durante la Guerra de los Seis Días, en 1967, Idris también se hizo el sueco, cosa que indignó a la población libia (ya bajo la influencia del nasserismo y el nacionalismo árabe) y derivó en una serie de revueltas estudiantiles. A esto hay que sumarle cierto descontento popular al ver que la riqueza del país, que había ido en aumento desde los años 50 gracias a los pozos de petróleo, quedaba en manos de unos pocos (es decir, del rey y sus colegas).
En 1969, el ejército libio aprovechó la ausencia del rey, que se encontraba recibiendo tratamiento médico en Turquía, para tomar el poder mediante un golpe de estado. A la cabeza de este golpe de estado estaba el coronel Muammar al-Gadafi*, que tomó el mando del país.
A estas alturas, todos sabemos ya de qué pie calza Gadafi. Sabemos que es un político un poco peculiar, que defiende el socialismo desde un punto de vista muy personal, que cuando sale del país en visita diplomática se lleva la jaima a cuestas y que tiene más vidas que los gatos anglosajones (y si no, que se lo pregunten a los que llevan años intentando cargárselo). También sabemos que cuenta con un séquito de guardaespaldas, la Guardia Amazónica, formado por mujeres expertas en artes marciales y armadas hasta los dientes a las que algunos han bautizado como Gaddafi's Angels o the green nuns. De película de miedo, vamos. Y aún hay quien se extraña que los Asian Dub Foundation le hicieran un musical o de que los de La hora chanante le dedicaran un Testimonio.

Ahora está un poco más calmadito y hasta se lleva bien con Occidente (¿será la edad?), pero en los años 70 y 80 tuvo tiempo no sólo de lavarle la cara a su país y de poner el panorama político internacional patas arriba, sino de ampliar el diccionario árabe con un término de creación propia. Sí, lo habéis adivinado: la palabra jamahiriya se la inventó Gadafi, porque el término jumhuriyya, por lo visto, se quedaba corto para su nuevo proyecto político.

En marzo de 1977, tras tener al país funcionando durante 8 años a base de comités en el marco de una revolución sociocultural que da para varias enciclopedias, Gadafi proclamó por fin el nuevo orden político libio. Lo lógico hubiera sido proclamar الجمهوريّة العربيّة الليبية [al-jumhuriyya al-'arabiyya al-libiyya, "la República Árabe de Libia"], pero Gadafi decidió que Libia no iba a ser una república corriente y moliente, sino una auténtica república popular donde el poder residiera de verdad en el pueblo, en la masa social. Una democracia directa**, sin burocracia, ni partidos políticos. Así que tomó el plural de la palabra جمهور [jumhur, "el pueblo"], جماهير [jamahir, "las masas", "la masa social"], le añadió la nisba... y a correr. El nombre oficial completo de Libia pasó a ser (esperad, que coja aire) الجماهيرية العربية الليبية الشعبية الإشتراكية ﺍﻟﻌظﻤﻰ [al-jamahiriyya al-'arabiyya al-libiyya ash-sha'biyya al-ishtirakiyya al-'adhimi, algo así como "Gran República Libia Árabe Socialista Popular de las Masas", en una traducción cómica con toda la intención].
¿Hacía falta crear una palabra nueva para esto? Realmente, no. Yo creo que con un simple الشعبية الجمهوريّة [al-jumhuriyya ash-sha'biyya, "república popular", como la china] ya habría bastado. Aunque hubiera quedado descafeinao, siendo Gadafi.

*La transcripción más fiel sería, de hecho, al-Qaddafi, representando esta q un sonido entre la c de casa y la g de gato, pero he preferido quedarme con la transcripción más "tradicional" en castellano.
** Unos lo llaman democracia directa y otros dictadura militar. Cuestión de matices, supongo.