1 de junio de 2009

De biromes y curitas

El mes pasado tuve la suerte de visitar Buenos Aires. Bueno, "suerte" de aquella manera, porque fue por trabajo y poca cosa pude ver, pero valió la pena.

En los ratos libres que me dejó el trabajo, aparte de visitar la ciudad, tuve tiempo para familiarizarme con el español porteño. De hecho, me tocó familiarizarme por bemoles nada más aterrizar, cuando unos señores con mascarilla en el aeropuerto de Ezeiza nos hicieron rellenar unos formularios de sanidad antes de dejarnos ir a recoger las maletas (gripe porcina, ¿os suena?). Al acabar de rellenar el mío como pude encima de un banco, un señor me preguntó: "Disculpá, ¿me prestás la birome?". Y yo: "¿La qué?". El señor hizo el gesto de escribir. Pensé "¡ah, leche!" y le regalé el boli.

Birome es una de esas marcas comerciales que pasó al léxico general argentino hace ya años. De hecho, las biromes o bolígrafos se empezaron a comercializar en Argentina en los años 40, y su inventor fue un húngaro emigrado a Buenos Aires, László (o Ladislao) Biró, que después se asoció con un tal Jorge Meynes para lanzar la "birome". Este salto de marca a sustantivo se dio también en otros idiomas (en inglés, por ejemplo, aunque lo pronuncien /ˈbaɪroʊ/ y tiendan más a llamarlo pen o ballpoint-pen), pero no de manera tan marcada como en Argentina.

Al día siguiente de mi llegada, un domingo, y sabiendo que a partir del lunes poca cosa iba a poder ver, aproveché para ver el barrio de Recoleta, el cementerio, la basílica, el obelisco, la calle Florida, el barrio de Monserrat, la plaza de Mayo, la Casa Rosada... total, que acabé con los pies hechos trizas y con los zapatos que me rozaban por todas partes. Así que me fui a una farmacia y pedí, para risión de la dependienta, "tiritas".

Aquí aprendí una lección: las marcas que derivan en nombres no tienen por qué coincidir a ambos lados del Atlántico. En España, gracias a las Tiritas de Hartmann, aún hoy en día llamamos "tirita" a cualquier apósito adhesivo del estilo, sea de Hartmann o del Mercadona. Allí no. Allí no llegaron las tiritas de Hartmann, y si llegaron debieron de perder la batalla comercial contra las "curitas".

Menos mal que el ácido acetilsalicílico sigue siendo "aspirina" aquí y en Pekín...

3 comentarios:

Tatenori dijo...

¿"Tirita" era una marca comercial? :O

Me imagino lo contrario, alguien pidiendo "una caja de curitas" en una farmacia española. ¿Curas pequeños?

En japonés se llaman "bando-eido", se lo copiaron de EEUU :P

Marina dijo...

Hola Anna,
espero que hayas disfrutado tu paseo por la capital de mi país. Si venís en otra oportunidad, te recomenaré otros barrios menso turísticos y con mucho encanto.
Aquí no sólo usamos curitas (a veces también se les llama "apósitos") y biromes (más comúnmente llamadas "lapiceras", quien te pidió la "birome" se quizo hacer el 'finoli') sino que preparamos panqueques con "maicena/maizena", tomamos "ferné" y los jóvenes usan "liquid" (pronunciado "liki") en vez de borratinta.
Saludos

Monica dijo...

los barrios mas turísticos son Recoleta, San Telmo, La Boca, entre otros. lo mejor es conocer Argentinos para poder compartir y enseñarles la cultura de uno.