22 de diciembre de 2009

Tengo "leverburs"...

He vuelto a casa por Navidad, igual que el turrón. Como ayer hizo un tiempo de perros, me acerqué a la biblioteca de mi barrio a saquear la sección de DVD, en previsión de una tarde de SMP (sofá + mantita + peli) mientras fuera llovía a cántaros. Y como lo mejor para estas ocasiones son las películas clásicas (verlas cuando hace sol no es lo mismo), me traje a casa Charada y West Side Story.

Resultó que el DVD de Charada estaba subtitulado siguiendo la pista de doblaje y no el guión original, igual que aquella edición en DVD de un clásico de Truffaut de la que hablé al poco de empezar con el blog.

Algo que me llamó la atención en los dos casos es la cantidad de nombres propios (de personas y de lugares) mal escritos. A algunos les faltaban o sobraban letras (Guideon en lugar de Gideon, Bartolomew en lugar de Bartholomew, Boss en lugar de Voss), pero otros eran surrealistas directamente (Bencelo en lugar de Panthollow, Escobi en lugar de Scobie, Campfile en lugar de Canfield, y el mejor: Cruchen en lugar de Cruikshank). Esto es perdonable, en parte, si tenemos en cuenta que los créditos de la película no incluyen los nombres de los personajes: al principio sólo aparecen los nombres de los actores, y al final no hay créditos. Y digo que es perdonable en parte porque el DVD es del año 2000, y por aquel entonces ya existían IMDB y otros portales parecidos donde consultar los nombres de los personajes sin tener que inventártelos (¬¬).
Otra cosa que me llamó la atención es una curiosidad del doblaje, que no afecta para nada al argumento y que sólo te choca si has estado en París y aún tienes el mapa de la ciudad en la cabeza. En una escena, Regina (Hepburn) habla por teléfono con Bartholomew (Matthau) y quedan en verse en el mercado de Les Halles, delante de la iglesia de Saint-Eustache:

Diálogo en inglés

- Where are you now? Can you meet me at the market?
- At Les Halles?
- Yeah, opposite Saint-Eustache.

Diálogo en español (doblaje)
- ¿Dónde está ahora? ¿Puede esperarme en el mercado?
- ¿En Les Halles?
- Sí, enfrente de Saint-Jacques.

No sé si cambiaron el nombre de la iglesia en castellano porque pronunciar "Saint-Eustache" era muy complicado. El caso es que enfrente de Les Halles no hay ninguna iglesia de Saint-Jacques. Sólo está la iglesia de Saint-Eustache, y es imposible no verla, es enorme (y si entras, es imposible olvidarla: ¡parece un decorado de la Hammer!).

Por cierto, subtítulos en español de esa escena:


Y otra captura graciosa (y esto por si os preguntáis qué es el "leverburs"):


También he de decir que había otros dos o tres momentos en la película en los que el doblaje se inventaba frases que en inglés no tenían nada que ver, y la persona que hizo los subtítulos no cayó en el mismo error y subtituló lo que los personajes decían realmente. Ahí, genial. Pero el resto... ¡tirón de orejas!
Otro día, más.

20 de diciembre de 2009

Estamos de obras

Estos días ando cambiando el diseño del blog. No os asustéis si veis enlaces raros, columnas cuádruples o colores que no combinan ;).

8 de diciembre de 2009

Falsos anglicismos

En castellano se utilizan varias palabras que, aunque parecen préstamos del inglés, no lo son (esto seguro que tiene un nombre en lingüística, pero ahora mismo no caigo). Mucha gente no lo sabe, las toma por palabras inglesas y las utiliza al hablar en inglés, para risión (o confusión) de los nativos. Veamos tres ejemplos:

footing
Según el DRAE, esto no es un "neologismo inglesoide made in Spain", como alguno que vamos a ver luego. Este lo importamos de Francia. La palabra inglesa para footing es jogging. Si le decís a un inglés que hacéis "footing every morning", se os quedará un poco a cuadros, aunque no tan a cuadros como me ha dejado a mi la definición de footing del DRAE ("paseo higiénico [!] al aire libre").

esmoquin/*smoking/*esmoking (¡ay!)
Dinner jacket en las islas británicas, tuxedo en Norteamérica. Puede que el nombre en castellano (y en prácticamente cualquier idioma excepto el inglés) derive de otro tipo de prenda que sí se llama smoking jacket, pero que es más bien una especie de bata. Sospecho que el exitazo de la dinner jacket de tres botones para mujer que diseñó Yves Saint Laurent en los sesenta (y que comercializó como le smoking en francés) tuvo algo que ver. ¿Alguien sabe si se pueden consultar ediciones antiguas del DRAE en Internet?

puenting
Esto puede parecer muy obvio, pero aún así hay gente que no cae. Yo no he oído decir a nadie en inglés "I like doing puenting", pero lo he visto escrito tal cual en un currículum (en el apartado de "aficiones" que tanto se estila por aquí). En inglés, a saltar desde un puente o desde cualquier otra estructura a varios metros del suelo atado a una cuerda elástica se le llama bungee jumping.

Otro día, más.

4 de diciembre de 2009

Traducción: "El tren de los muertos"

Cuando comencé con el blog, hace año y medio, dije que de vez en cuando colgaría alguna traducción de algún texto que me pareciera interesante. Pues bien, creo que ya toca :).

Lo que vais a leer a continuación (si queréis, vaya :P) es la traducción de dos páginas del libro London's strangest tales: extraordinary but true stories, de Tom Quinn. Se trata, básicamente, de un libro de anécdotas sobre Londres, recopiladas y ordenadas por orden cronológico, desde el siglo X hasta nuestros días. Se hace muy ameno porque cada anécdota ocupa dos o tres páginas, no más, así que se lo recomiendo a cualquiera que busque una lectura ligerita para el metro o el autobús.

El tren de los muertos (1854)

Justo al lado de la estación de Waterloo, entre lo que era hasta no hace mucho York Street (actualmente Leake Street) y Westminster Bridge Road, se alza un curioso edificio de color rojo, con una entrada de piedra gris, en forma de arco. Antiguamente, esa era la entrada a una de las estaciones de tren más singulares de Londres.

El edificio actual data de principios del siglo XX, pero se construyó sobre los restos de una estación que se inauguró en 1854: la estación término del "Necropolis Railway", una línea de tren construida especialmente para los muertos.

Para entender cómo se llegó a esta insólita situación, hay que saber que, a mediados del siglo XIX, los camposantos de las iglesias de Londres ya estaban llenos a rebosar. Se enterraban cadáveres en fosas donde ya no cabía ni uno más. Muchas veces, el cuerpo en descomposición sólo quedaba cubierto por unos centímetros de tierra. ¿El resultado? Unas condiciones sanitarias nada deseables y epidemias frecuentes.

Para paliar el problema, se cerraron todos esos pequeños camposantos y se empezaron a construir grandes cementerios a las afueras, como el de Kensal Green, o el más famoso, el de Highgate. Al sur de Londres, a unos 40 kilómetros, se abrió el cementerio de Brookwood. Desplazar hasta allí a un muerto en su ataúd junto a todos los asistentes al entierro no era tarea fácil. La solución fue el "Necropolis Railway".

Los "trenes fúnebres" partían de lo que era, en realidad, una estación aparte que enlazaba con la línea principal de ferrocarril. Al salir de la estación, los trenes se incorporaban a esa vía principal y la seguían hasta llegar a Brookwood. Una vez allí, cambiaban de dirección y se adentraban en el cementerio. Hasta 1902, cuando se llevaron a cabo las obras de remodelación de esa estación y de la de Waterloo, había trenes fúnebres disponibles cada día para quien los solicitara. Después, por algún motivo, dejó de haber trenes los domingos, y unos años después ya sólo funcionaban, como mucho, dos días a la semana. En 1941, un bombardeo destruyó la estación (aunque la fachada sobrevivió). Tras el fin de la guerra, el servicio de trenes fúnebres no se retomó.

El ferrocarril se desarmó a finales de los años cuarenta, pero la parte de la vía que quedó dentro de los terrenos del cementerio sobrevivió unos años más, junto a las dos estaciones que había dentro: una en la zona sur, donde se enterraba a los anglicanos, y otra en la zona norte, destinada a los no anglicanos. La estación norte se derribó a principios de los sesenta, y la estación sur sucumbió a un incendio en 1972. Hoy en día todavía se pueden ver en el cementerio los restos de los andenes, único recordatorio de los miles de difuntos que tomaron ese último tren.

30 de noviembre de 2009

El callejón De

En el centro de Londres, al lado de la estación de Charing Cross, hay una calle peatonal muy, muy estrecha, que discurre paralela al Strand y que se llama York Place.

Pero no siempre se ha llamado York Place: hasta mediados del siglo XIX, esta callejuela era conocida con el nombre de Of Alley (el callejón De), y el cartel aún lo recuerda.



La historia del nombre es curiosa. A principios del siglo XVII se alzaba en la zona una mansión enorme, York House, construida en el siglo XIII. Se trataba de una casa señorial con salida al Támesis vía embarcadero privado (en aquella época, vivir al lado del Támesis era como vivir al lado de una autopista).

Hacia 1670, la ciudad se planteó reurbanizar por completo la zona. Christopher Wren, que era algo así como el Sir Norman Foster del momento, dejó caer que estaría bien construir un dique en el Támesis, a la altura de esa zona, para ganarle terreno al río. La idea implicaba comprar y derribar unos cuantos edificios para remodelarlo todo. Uno de estos edificios era York House, propiedad por aquel entonces de George Villiers, duque de Buckingham. El duque accedió a la venta, pero puso una condición: que todas y cada una de las partes que formaban su nombre se utilizaran en los nombres de las nuevas calles que se abrieran allí.

Y así nacieron George Court, Villiers Street (que ahora une las estaciones de Charing Cross y Embankment), Duke Street (ya desaparecida) y Buckingham Street. Y con esto, solucionado el asunto, ¿no?

Lo habéis adivinado: no.

No se sabe si fue por presiones del propio duque, por choteo o porque los nombres de las calles los pusieron un viernes y ya en aquel tiempo era común aquello de acabar la semana yendo a comer al pub y volviendo al trabajo con una pinta o dos de más. El caso es que los encargados de diseñar y nombrar las nuevas calles también aprovecharon el of de Georges Villiers, Duke of Buckingham para dar nombre a un callejón que, como dicen (o decían) en el sur de España, "se había quedado morito".

En 1855, unos años antes de empezar las obras de lo que se conoce como London Embankment, se decidió cambiar el nombre de la calle, pero manteniendo la referencia al nombre antiguo.

Otro día, más.

2 de noviembre de 2009

¿Non-national? Documentos de la identidad, please...

Vamos con otra de carteles en castellano en series extranjeras. Hoy es el turno de una de mis favoritas: Héroes.

La captura de pantalla de debajo pertenece al episodio 7 de la segunda temporada, titulado, en inglés, Out of time. En esta escena, Peter Petrelli se encuentra con su madre, Angela, en lo que parecen ser unas instalaciones de revisión sanitaria utilizadas durante "la epidemia"... y hasta aquí puedo leer, que no quiero fastidiarle la serie a nadie. En estas instalaciones, hay carteles bilingües en inglés y en español.

Sí, ya sé que la mayoría de las mujeres no se habrían fijado en estas cosas estando Milo Ventimiglia en el mismo plano, pero en fin...




Si ampliamos el cartel, leemos lo siguiente: "SEÑALA a todo el historial médico con cualquier enfermedad reciente. Todo el non-national debe tener documentos de la identidad". Algo más arriba se intuye un "los agentes le escoltan a su destinación".




Tiene toda la pinta de traducción chunga de Google o similar. Y lo que tiene más delito es que la serie no se rueda en ningún lugar remoto donde no se tenga acceso a ningún hispanohablante: ¡se rueda en Los Ángeles!

1 de noviembre de 2009

Falsos amigos en el metro de Barcelona


La Universitat de Barcelona ha lanzado una campaña publicitaria bastante curiosa para promocionar Estudios Hispánicos, institución dedicada a la enseñanza del español a extranjeros. La idea de la campaña gira en torno a los "falsos amigos" entre el español y otros idiomas, como en este anuncio que he fotografiado hoy en el metro:



Los "trinomios" elegidos han sido embarazada/embarassed/pregnant y éxito/exit/success en inglés, repaso/repas/révision y gato/gâteau/chat en francés, y burro/burro/asino y aceite/aceto/olio en italiano.

Fandango

Otra más de subtítulos curiosos del castellano al inglés. La imagen de debajo está sacada de la edición en DVD de Volver. Nunca me había parado a pensar en lo chungo que es traducir al inglés algo tan castizo como "mira, me vais a tocar el fandango tu tía y tú, las dos"...

27 de octubre de 2009

Si es que me vais a matar a disgustos...

Leído en la edición digital de El País del pasado 22 de octubre, dentro de un artículo sobre las torturas con música a presos de Guantánamo:

En declaraciones al periódico estadounidense [el Washington Post], Rosanne Cash, hija del fallecido Johnny Cash, asegura que se sintió "absolutamente disgustada" cuando conoció que canciones suyas o de su padre fueron utilizadas con los arrestados.

No incluyo el enlace web, ya que el artículo ha sido reemplazado desde entonces por una versión actualizada y ampliada que no incluye la cita de arriba.

Aquí, la cita del Post:

The singer-songwriter (and daughter of Johnny Cash) said she reacted with "absolute disgust" when she heard of the practice.

Disgust nunca debe traducirse por disgusto. Es un falso amigo. Su sentido negativo supera, y con creces, al que tiene la palabra disgusto en castellano: significa asco o, según el contexto, indignación. En este caso, hablando de Rosanne Cash, no diríamos que se sintió absolutamente disgustada, sino más bien que el hecho de que se usaran temas suyos o de su padre durante las torturas le indignó profundamente.

Otra cosa que chirría un poco, aunque no venga muy a cuento, es el "cuando conoció que" en lugar de "cuando supo que" o "cuando se enteró de que".

25 de octubre de 2009

Es un bicho

Hay ocasiones en las que los subtítulos van más allá y no sólo reproducen el diálogo, sino sus matices: en definitiva, lo que el personaje de verdad quiere decir.

Para muestra, un botón: la imagen de debajo está sacada de la última edición en DVD de la película Tesis (ya me disculparán los de Sogepaq), y corresponde a una escena en la que la novia de Bosco, Yolanda, le está dejando un mensaje en el contestador poniendo de vuelta y media a Ángela, la protagonista.

Lo que Yolanda dice de Ángela, en un momento dado, es que "es un bicho mentiroso".

Pero quien hizo los subtítulos al inglés tuvo mucha vista, y captó a la perfección lo que Yolanda realmente quería decir con "es un bicho".





Quiero pensar que la elección de la palabra viene de ahí, y no de su similitud fonética, que todo puede ser.

Perdón por la captura de pantalla "rudimentaria", pero el DVD parece estar blindado contra copia y no tira ni con BS Player, ni con Corel WinDVD, ni con ninguno de los reproductores que tengo por el PC con función de captura de imágenes.

Otro día, más.

11 de septiembre de 2009

Carreteras macadamizadas

Ayer, en el trabajo, tuve que actualizar un texto breve en francés para añadirle información nueva. Y mira por dónde, en la tercera línea descubrí algo que me recordó a las marcas comerciales que acaban asimiladas al léxico común: un apellido digievolucionado a participio verbal. Ver para creer.

El texto hablaba de Suecia y su red de carreteras. La cuarta o quinta frase decía: la plupart des routes sont macadamisées.

Quoi? Lo primero que se me vino a la mente, cómo no, son las nueces de macadamia. Pero claro, lo de que los suecos mezclaran la brea con nueces de macadamia en lugar de con gravilla para pavimentar la comarcal Hudiksvall-Nordanstig no me acababa de cuadrar. Un par de búsquedas rápidas en el diccionario et voilà:

macadamiser verb trans.
Recouvrir (un sol) de macadam.

macadam subst. masc.
Il se dit d'une méthode de pavage, dans laquelle on emploie du granit concassé, et qui fut inventé par un Anglais nommé McAdam.

Curioso: el nombre del inventor pasa a su invento y acaba derivando en un verbo. Ahora mismo no se me ocurre ningún ejemplo de este tipo en castellano (aparte de su propio equivalente), pero seguro que los hay.

Por cierto, no sé qué tal le hubiera sentado a McAdam, nacido en la Escocia profunda (en Ayr, en el fiordo de Clyde, más o menos enfrente de la isla de Arran) verse descrito como Anglais...

Otro día, más.

24 de agosto de 2009

Deportistas "desclasificados"

Un error frecuente en prensa, visto hoy en la versión española de Yahoo! Noticias:


20 de agosto de 2009

Hay que tener mala leche...

... para poner estos nombres a las calles, ¿eh? ¡Pobre Alice!

Foto tomada en Whitby, North Yorkshire (11.04.2009).

19 de agosto de 2009

I've got character...

Os dejo un recurso "lingüístico" que a mí me está resultando bastante útil en el trabajo: una guía completa de los códigos ASCII en formato PDF, toda en una página y lista para imprimir.

Os solucionará la vida si tenéis que escribir en idiomas que utilizan el alfabeto latino pero que incluyen ciertos caracteres que no encontraréis en todos los teclados, como la ß del alemán, la oe del francés o la š de varias lenguas eslavas. También vale para los que vivís fuera de España y no encontráis las eñes ni las diéresis en el teclado.

Sólo un apunte: para las tildes en castellano podéis ahorraros el código; basta con pulsar la tecla Alt Gr + la vocal que os interesa acentuar.

¡Un 10 a los que se han currado la tabla!

25 de julio de 2009

Salut les gars!

Aquí os dejo las fotos de algunos "carteles atómicos" con los que me topé en una reciente visita al palacio de Versalles. Que conste que sólo pongo tres fotos para no hacerme pesada, ¡pero aquello estaba sembrao!

Entrada "condenada". En francés, una de las acepciones de condamner, aparte de "condenar", es "cerrar, prohibir el acceso a". Esta acepción también existe en castellano, pero coincidiréis conmigo en que está un pelín en desuso y en que choca leer cosas como "puerta condenada" :).


"Living room of tea". Nunca un diccionario bilingüe hizo tanto daño...


El escalón "resbaladijo". Puntualizar que no se trataba de "un escalón", sino de la escalera entera, toda ella de mármol, con sus dos tramos de veintipico escalones cada uno. Eso sí, en el rellano había otro cartel, con la misma tipografía, pero en perfecto castellano: "Cuidado: escalera resbaladiza". ¿Por qué no cambiaron el otro cartel? Misterios en Versalles...

1 de junio de 2009

De biromes y curitas

El mes pasado tuve la suerte de visitar Buenos Aires. Bueno, "suerte" de aquella manera, porque fue por trabajo y poca cosa pude ver, pero valió la pena.

En los ratos libres que me dejó el trabajo, aparte de visitar la ciudad, tuve tiempo para familiarizarme con el español porteño. De hecho, me tocó familiarizarme por bemoles nada más aterrizar, cuando unos señores con mascarilla en el aeropuerto de Ezeiza nos hicieron rellenar unos formularios de sanidad antes de dejarnos ir a recoger las maletas (gripe porcina, ¿os suena?). Al acabar de rellenar el mío como pude encima de un banco, un señor me preguntó: "Disculpá, ¿me prestás la birome?". Y yo: "¿La qué?". El señor hizo el gesto de escribir. Pensé "¡ah, leche!" y le regalé el boli.

Birome es una de esas marcas comerciales que pasó al léxico general argentino hace ya años. De hecho, las biromes o bolígrafos se empezaron a comercializar en Argentina en los años 40, y su inventor fue un húngaro emigrado a Buenos Aires, László (o Ladislao) Biró, que después se asoció con un tal Jorge Meynes para lanzar la "birome". Este salto de marca a sustantivo se dio también en otros idiomas (en inglés, por ejemplo, aunque lo pronuncien /ˈbaɪroʊ/ y tiendan más a llamarlo pen o ballpoint-pen), pero no de manera tan marcada como en Argentina.

Al día siguiente de mi llegada, un domingo, y sabiendo que a partir del lunes poca cosa iba a poder ver, aproveché para ver el barrio de Recoleta, el cementerio, la basílica, el obelisco, la calle Florida, el barrio de Monserrat, la plaza de Mayo, la Casa Rosada... total, que acabé con los pies hechos trizas y con los zapatos que me rozaban por todas partes. Así que me fui a una farmacia y pedí, para risión de la dependienta, "tiritas".

Aquí aprendí una lección: las marcas que derivan en nombres no tienen por qué coincidir a ambos lados del Atlántico. En España, gracias a las Tiritas de Hartmann, aún hoy en día llamamos "tirita" a cualquier apósito adhesivo del estilo, sea de Hartmann o del Mercadona. Allí no. Allí no llegaron las tiritas de Hartmann, y si llegaron debieron de perder la batalla comercial contra las "curitas".

Menos mal que el ácido acetilsalicílico sigue siendo "aspirina" aquí y en Pekín...

4 de mayo de 2009

¡Lea la etiqueta!

La verdad es que, desde que trabajo a tiempo completo, no me queda mucho tiempo para escribir en el blog. Voy apuntando todos los temas que quiero tratar en una lista, pero hasta que tenga un rato para desarrollar alguno...

Hoy sólo voy a escribir algo breve sobre una cosa muy anglosajona: lo que yo llamo "advertencias para tontos" o "advertencias de cara al juez". En esta categoría entrarían cosas como el "caution: contents are hot" de los vasos de café para llevar de unas cuantas empresas, el "por favor, no intente parar la motosierra en marcha con las manos" de una empresa sueca (¿esto será una leyenda urbana?) o el "no ingerir" de los botes de limpiacristales.

Resulta que el viernes pasado salió el sol en Londres (believe it or not) y yo aproveché para celebrar el veranillo de San Martín comprándome una caja de helados de chocolate. Hoy me los he acabado, y al ir a tirar la caja me he dado cuenta de que Nestlé también ha caído en estas "advertencias para tontos".



Oh, evil, EVIL ice cream...

Me pregunto qué habra hecho a los de Nestlé poner un aviso tan chorra en la caja. Venga, confesad, ¿quién les denunció y les intentó colar la factura del tinte?

21 de marzo de 2009

Más calcos en la prensa

Hoy he leído un artículo en El País sobre la nueva "versión" de West Side Story que se ha estrenado en Broadway, cuya principal novedad es que parte de las canciones y los diálogos son en español. Me ha llamado la atención esta frase:

Sondheim, de 79 años, nunca se sintió orgulloso de las letras de West Side Story, así que no tuvo reparo en que Laurents pusiera en manos de Lin-Manuel Miranda la traducción libre de sus palabras. Al fin y al cabo, es el hispano revelación que convirtió el pasado año una obra bilingüe, In the heights, en el éxito comercial y de crítica de la pasada temporada. "Han sido las palabras cruzadas más difíciles de mi vida" confesó en The New York Times.

Lo que Miranda declaró al New York Times, supondremos que en inglés, fue: "It was the hardest bilingual crossword puzzle I've ever done". "Palabras cruzadas" es un nuevo ejemplo de "traducción transparente". Se entiende perfectamente de lo que están hablando, pero en España y en buena parte de América Latina, que yo sepa, la gente no suele hacer las "palabras cruzadas" del periódico, sino el crucigrama de toda la vida. ¡O por lo menos lo hacía antes de la invasión del sudoku!

Sólo espero que a nadie se le ocurra rebautizar las sopas de letras como búsquedas de palabras...

10 de marzo de 2009

Minced oaths

Todos tenemos algún familiar (normalmente una mujer mayor, madre, tía, abuela) que se resiste a decir palabrotas por mucho que se cabree. Que no dice me cago en Dios, sino mecachis en diez. Que no dice coño sino contra o corcho. Que no dice ni siquiera la madre que lo parió, sino algo tan pintoresco como la manta que lo sudó. Este tipo de cosas, que en castellano se podrían considerar eufemismos, tienen un nombre muy gracioso en inglés: minced oaths. Y, como en castellano, las hay a patadas. Os dejo algunas de las más habituales:

Sugar! por shit!
Esto suele ir acompañado de la sospechosa prolongación del primer fonema /ʃ/, en plan "¿lo suelto o no lo suelto?", resultando en algo parecido a Sssshhhugar!

Gosh! por God!, Cripes! y Crikey! por Christ! y Gee! por Jesus!
Incluye frases más elaboradas del tipo Oh my Gosh! o By Gosh! ¿El nombre de Dios en vano, en Inglaterra? ¡Jamás! Y por favor, que a nadie se le ocurra decir Jesus! en Inglaterra cuando alguien estornude. Os mirarán mal.

Flipping, freaking y effing por fucking
Utilizadas como adjetivo. This is flipping complicated. I just need a freaking break! That doesn't make an effing difference! Otras palabras que se usan bastante son frigging y fecking.

Blasted por bloody
He just kept talking all the blasted time!

Y aquí la tira cómica que me dio la idea de esta entrada. Podéis ver más tiras de este personaje (Nemi, la gótica con vocación de ninja) aquí.


7 de enero de 2009

Gadafi: "Neologista que es uno".

Hace unos días, para unas oposiciones que estoy preparando, tuve que consultar la lista de países que forman el actual consejo de seguridad de la ONU, y me hizo gracia encontrarme con esta palabra, que no veía desde segundo de carrera:




Me llamó la atención que la ONU mantuviera en castellano tanto el término jamahiriya (cuya historia y significado explicaré un poco más tarde) como el adjetivo árabe en el nombre oficial del país, cosa poco común: si consultáis la lista completa de estados miembros de la ONU, veréis que en muy pocos casos consta el nombre oficial completo del país y que se tiende a abreviar (la "República Árabe de Egipto", por ejemplo, es simplemente "Egipto", y el "Reino Hachemita de Jordania" es "Jordania" a secas).

La palabra jamahiriya tiene un origen muy curioso. Se trata de un neologismo creado en 1977. Los neologismos, tanto en árabe como en cualquier otro idioma, suelen surgir de manera natural (como préstamos de otros idiomas, por ejemplo, o por simple moda) o se crean por necesidad, porque no queda más remedio, porque hay un concepto nuevo y hay que asignarle un significante (cosa muy habitual en los campos de la técnica y la medicina). Pero este no es el caso de jamahiriya, que vendría a ser lo que yo llamo un "neologismo por cojones" o un "neologismo porque yo lo valgo".
Los que hayan estudiado lengua y/o cultura árabe, o quienes estén especialmente interesados en la historia y avatares políticos de los países árabes, conocerán, sin duda, la palabra جمهورية [jumhuriyya, "República"], término formado a partir del sustantivo جمهور [jumhur, "el público", "la gente"] y un sufijo específico conocido como nisba, que sirve para indicar relación o pertenencia. Cuando los países árabes comenzaron a independizarse de los colonos occidentales (ya fuera de forma pacífica o a palos) y a adoptar sus propias estructuras de gobierno, algunos se establecieron como مملكات [mamlakat, "reinos"] y otros como جمهوريات [jumhuriyyat].
Libia se independizó de facto a finales de 1951, convirtiéndose en el Reino Unido de Libia, con el rey Idris al timón del País. Idris, que antes de la colonización italiana ejercía como gobernador de la provincia de Cirenaica, al noreste, y que luchó contra los ocupantes primero en persona y después dirigiendo a la guerrilla desde su exilio en tierras egipcias, no tenía sangre azul, pero se había ganado un cierto respeto. Respeto que le duró poco, todo hay que decirlo. Y es que, pese a habérselas hecho pasar negras a los italianos en su momento, Idris era abiertamente pro-occidental y mantenía estrechas relaciones tanto con el Reino Unido como con los Estados Unidos, hasta el punto de permitirles instalar bases militares en el país.
A sus vecinos árabes no les hacía ninguna gracia esta actitud. Durante la Guerra del Sinaí, en 1956, Idris optó por no intervenir mientras el Reino Unido, Francia e Israel se aliaban para invadir Egipto. Durante la Guerra de los Seis Días, en 1967, Idris también se hizo el sueco, cosa que indignó a la población libia (ya bajo la influencia del nasserismo y el nacionalismo árabe) y derivó en una serie de revueltas estudiantiles. A esto hay que sumarle cierto descontento popular al ver que la riqueza del país, que había ido en aumento desde los años 50 gracias a los pozos de petróleo, quedaba en manos de unos pocos (es decir, del rey y sus colegas).
En 1969, el ejército libio aprovechó la ausencia del rey, que se encontraba recibiendo tratamiento médico en Turquía, para tomar el poder mediante un golpe de estado. A la cabeza de este golpe de estado estaba el coronel Muammar al-Gadafi*, que tomó el mando del país.
A estas alturas, todos sabemos ya de qué pie calza Gadafi. Sabemos que es un político un poco peculiar, que defiende el socialismo desde un punto de vista muy personal, que cuando sale del país en visita diplomática se lleva la jaima a cuestas y que tiene más vidas que los gatos anglosajones (y si no, que se lo pregunten a los que llevan años intentando cargárselo). También sabemos que cuenta con un séquito de guardaespaldas, la Guardia Amazónica, formado por mujeres expertas en artes marciales y armadas hasta los dientes a las que algunos han bautizado como Gaddafi's Angels o the green nuns. De película de miedo, vamos. Y aún hay quien se extraña que los Asian Dub Foundation le hicieran un musical o de que los de La hora chanante le dedicaran un Testimonio.

Ahora está un poco más calmadito y hasta se lleva bien con Occidente (¿será la edad?), pero en los años 70 y 80 tuvo tiempo no sólo de lavarle la cara a su país y de poner el panorama político internacional patas arriba, sino de ampliar el diccionario árabe con un término de creación propia. Sí, lo habéis adivinado: la palabra jamahiriya se la inventó Gadafi, porque el término jumhuriyya, por lo visto, se quedaba corto para su nuevo proyecto político.

En marzo de 1977, tras tener al país funcionando durante 8 años a base de comités en el marco de una revolución sociocultural que da para varias enciclopedias, Gadafi proclamó por fin el nuevo orden político libio. Lo lógico hubiera sido proclamar الجمهوريّة العربيّة الليبية [al-jumhuriyya al-'arabiyya al-libiyya, "la República Árabe de Libia"], pero Gadafi decidió que Libia no iba a ser una república corriente y moliente, sino una auténtica república popular donde el poder residiera de verdad en el pueblo, en la masa social. Una democracia directa**, sin burocracia, ni partidos políticos. Así que tomó el plural de la palabra جمهور [jumhur, "el pueblo"], جماهير [jamahir, "las masas", "la masa social"], le añadió la nisba... y a correr. El nombre oficial completo de Libia pasó a ser (esperad, que coja aire) الجماهيرية العربية الليبية الشعبية الإشتراكية ﺍﻟﻌظﻤﻰ [al-jamahiriyya al-'arabiyya al-libiyya ash-sha'biyya al-ishtirakiyya al-'adhimi, algo así como "Gran República Libia Árabe Socialista Popular de las Masas", en una traducción cómica con toda la intención].
¿Hacía falta crear una palabra nueva para esto? Realmente, no. Yo creo que con un simple الشعبية الجمهوريّة [al-jumhuriyya ash-sha'biyya, "república popular", como la china] ya habría bastado. Aunque hubiera quedado descafeinao, siendo Gadafi.

*La transcripción más fiel sería, de hecho, al-Qaddafi, representando esta q un sonido entre la c de casa y la g de gato, pero he preferido quedarme con la transcripción más "tradicional" en castellano.
** Unos lo llaman democracia directa y otros dictadura militar. Cuestión de matices, supongo.